Los soliloquios y los amigos imaginarios

Soliloquios

Muchas personas, niños o adultos, hablan solas y esta es una práctica común. Durante los primeros años, los niños experimentan con las palabras a modo de juego. En personas más grandes es una forma de proyectar sus emociones o un modo de pensamiento en voz alta.

El soliloquio es normal y útil pues desarrolla un papel fundamental en el desarrollo cognitivo de todos los niños hasta los 7 o 9 años (Diaz y Berk, 1991; Vygotsky, 1991). También es de ayuda para coordinar las acciones con el pensamiento y una herramienta para aprender nuevas habilidades y adquirir niveles superiores de pensamiento.

A medida que el ser humano crece, interioriza el soliloquio de forma progresiva: el niño comienza a pensar las indicaciones que debe seguir su comportamiento en lugar de decirlo en voz alta.

Sin embargo, las personas adultas frente a tareas nuevas o difíciles, suelen hablar en voz alta para dirigir su comportamiento. Por ejemplo, algunos los deportistas suelen automotivarse y eso mejora su rendimiento. El soliloquio también es muy común en el caso de personas mayores que se encuentran socialmente aisladas o con dificultades.

Soliloquio en personas con síndrome de Down

Las personas con síndrome de Down suelen hablar solas por las razones mencionadas anteriormente, pero en muchos casos, si esto no está estimulado, no diferencian entre lo público y lo privado, por lo que esta práctica suelen hacerla en cualquier momento y lugar.

También se ha visto que muchas personas con síndrome de Down se apoyan en el soliloquio como medio para el desahogo, la tristeza, la frustración y el aislamiento. Es decir, suelen pensar en voz alta con el fin de procesar acontecimientos de la vida diaria.

Cuando nos consultan por este tema, debemos evaluar varios aspectos: el contenido de la conversación, la frecuencia, el tono y el contexto. Esto nos dará una pauta de cómo es su vida interior, ya que definir si es normal o patológico no es fácil y no se puede generalizar.

¿Qué se debe hacer respecto al soliloquio?

  • No haga que la persona con síndrome de Down se sienta mal por el hecho de hablar sola.
  • No intente suprimir el soliloquio.
  • Hable del soliloquio con la persona, pero enséñele a no hacerlo delante de los demás.
  • Indíquele cuales son los lugares más adecuados para hacerlo.
  • Póngase de acuerdo en una señal cuando no debe hacerlo en público.
  • Hable acerca del soliloquio con los allegados al individuo para que sepan que es habitual en él/ella.

Signos que pueden advertir un problema

  • La frecuencia del soliloquio aumenta considerablemente.
  • El soliloquio se vuelve cada vez más autocrítico.
  • El soliloquio se hace cada vez en voz más alta o tono amenazante.
  • La persona habla sola en lugares públicos cuando antes lo hacía solo en privado.

¿Qué hacer cuando se perciben estos cambios?

  • Pregunte a la persona si hay algún problema.
  • Escuche el soliloquio, quizá de este modo pueda descubrir la causa.
  • Hable con los profesores, empresarios, con otros familiares, etc., para ver si existe alguna nueva causa de estrés.
  • Tenga en cuenta si hay alguna enfermedad física.
  • Si es necesario realice una visita al psicólogo o psiquiatra con experiencia.

“El soliloquio ayuda a la persona con síndrome de Down a resolver sus problemas, a desahogar sus sentimientos o a entretenerse y a procesar los acontecimientos de su vida”

Amigos imaginarios

Los soliloquios y los amigos imaginarios
Los soliloquios y los amigos imaginarios

Las personas con síndrome de Down suelen tener una vida de fantasía e imaginación muy rica, incluso amigos imaginarios para entretenerse. Pero es importante destacar que es muy común en todos los niños hasta los 6 años.

La imaginación, fantasías y amigos imaginarios les sirven para pasar los ratos inactivos. De este modo pueden estimular las facetas creativas como la danza, la música, la pintura. Muchas veces actúan como si fueran sus padres y hermanos o como personajes socialmente reconocidos.

Qué se debe hacer con respecto a los amigos imaginarios

  • Intente limitar la fantasía si ésta interfiere con las relaciones de trabajo, la escuela o con los compañeros.
  • Ofrézcale actividades alternativas. Siempre debe ofrecerle un camino positivo en vez de actuar sólo negándole la fantasía.

Conclusión

Tanto el soliloquio como los amigos imaginarios suelen ser bastante habituales en los niños, adolescentes y adultos con síndrome de Down. Se debe ser muy prudente pero profundo en el análisis de la situación para no brindar un diagnóstico errado. También debemos estar atentos al aislamiento social.

Todas las personas de un modo u otro hablamos solas en voz alta, lo que sucede es que no solemos manifestarlo en lugares públicos. Entonces, debemos consultar al especialista en aquellos casos en los que el soliloquio, las fantasías y los amigos imaginarios tengan relación con síntomas asociados a una patología psiquiátrica, o bien cuando estas prácticas interfieran en las actividades y relaciones sociales de la persona.

Por: Dr. Eduardo María Moreno Vivot.

Bibliografía

Revista síndrome de Down 21: 99-102, 2004. Problemas de conducta en las personas con síndrome de Down. Bonnie Patterson y col.

Bienestar mental en los adultos con síndrome de Down. Dennis Mcguire, Ph. D. y Brian Chicoine,, M.D. 2006.

Programa de educación emocional. Aplicación practica en niños con síndrome de Down. Emilio Ruiz y col. Revista síndrome de Down, 26, diciembre 2009.

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