arteASDRA ese brote que crece

En la espesura de un contexto caracterizado por la irrupción de una pandemia viral nos vimos impulsados a crear nuevas maneras de habitar los espacios propios. Casas, departamentos, habitaciones, balcones y, en el mejor de los casos, jardines, oficiaron de espacio interior y exterior. Objetos que apenas mirábamos o a los que no prestábamos atención brillaban como si pertenecieran a escenarios diferentes y, aquellas rutinas que antes practicábamos con seguridad de pronto se volvieron inciertas, cambiaron su sentido o abrieron nuevas perspectivas.
La palabra “encuentro” empezó a resonar como una imposibilidad real (aunque no virtual). Y, al principio, nos preguntamos: ¿cómo hacemos para retomar los talleres artísticos? ¿Podremos pintar sin compartir pinceles y témperas de colores? ¿Y la música? ¿Cómo escuchamos el instrumento que toca un compañero/a a lo lejos? ¿Hay lugar para la foto grupal? ¿Cómo hacer para que dibujemos a través de una pantalla?
Muchas cuestiones no encontraron respuestas pero aquellas que parecían difíciles de realizar de repente ganaron fuerza. El territorio se hizo más grande. Durante las inscripciones recibimos solicitudes de varios lugares del país (Ushuaia, Tucumán, Córdoba, entre otras) y del exterior, y a la palabra “encuentro” se sumó otra que se escuchó a todo volumen: inclusión. Ese deseo, puesto siempre en el horizonte, se fue acercando más y más. En las clases virtuales no solo aparecieron las sonrisas y la alegría que propiciaba la reunión postergada de quienes concurren a los talleres desde hace años sino que también nuevos rostros de personas que no suelen ser destinatarias de ASDRA por no tener discapacidad nos acompañaron y se sumaron a la propuesta de los talleres artísticos de arteASDRA.
Pintamos paisajes y retratos plenos colores, miramos y fotografiamos objetos y rincones de nuestras casas, imaginamos historias y filmamos sus sombras, inventamos nuevos sonidos metálicos y silbamos acompasados, dibujamos las líneas de nuestras manos. Estos y otros ejercicios que realizamos individualmente, entre hermanos o con la familia frente a la pantalla, esa cuadrícula en la que nos mirábamos hacer, simulaba “el espacio de un jardincito que estaba hecho por colaboración, en el que cada planta preguntaba a su vecina y consultaba a la totalidad antes de construir su propia plenitud”. La descripción, que leí recientemente en una novela, ilustra a la perfección la dinámica que se fue generando entre los participantes en el transcurso de las clases pero también fuera de ellas, porque el intercambio seguía dándose en los mails y mensajes, en el envío y recepción de los trabajos, en las palabras de estímulo para profesores, asistentes y organizadores que, a fuerza de imaginación y voluntad, lograron hacer del encuentro virtual una experiencia única.
El conjunto de los trabajos que presentamos en esta muestra que orgullosamente damos en llamar Conocernos es un arte es una prueba de que la semilla que plantamos hace cinco años cuando nació arteASDRA hoy es un brote que crece en un jardín iluminado por estrellas.

Lorena Alfonso
Directora artística

STAFF
Dirección artística: Lorena Alfonso
Difusión: Noelia Parapar
Comunicación institucional: Soledad Bugacoff
Relaciones con las organizaciones: Noelia Parapar
Diseño Gráfico: Diego Alfonso
Equipo de ASDRA


 asdra

Experimentamos con luces y sombras, así cada uno fue conociendo otras formas alternativas y lúdicas de hacer cine. Creando personajes a partir de objetos cotidianos y figuras recortadas lograron darles nuevos significados y expresividad a sus imágenes, a la manera de la animadora Lotte Reiniger. De esta forma fueron construyendo historias a partir de su imaginación. Utilizamos una combinación de teatro de sombras con la construcción de fondos para cada relato. Con la técnica collage recreamos lugares que deseamos conocer o volver a visitar.
Para la sonorización de las producciones trabajamos en conjunto con el taller de música a cargo de Alan Courtis.

Con puntos y líneas sobre el plano se puede dibujar de todo, y saber que se quiere dibujar es importante a partir del deseo de cada participante, pero si no se sabe que hacer es posible usar el lápiz para pensar mientras el papel se llena de preguntas dibujadas, también imaginar y desear es posible con simples herramientas ampliando posibilidades tanto como observar y registrar el entorno de lo visible. Ese fue el rumbo en los encuentros del taller de dibujo, a partir de consignas sencillas se realizaron dibujos y se propuso un diálogo en imágenes que hizo visible la porción de universo de cada cual, y que bien vale compartir.
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Desde nuestra cotidianeidad de nuestras casas nos encontramos para experimentar con el lenguaje de la fotografía. Aprendimos a mirar el espacio y las cosas que nos rodean. Hicimos un recorrido por distintos ejes como encuadres horizontal y vertical, contrastes, texturas y formas y luces, brillos y sombras. El fotógrafo Ansel Adams decía que “el componente más importante de una cámara está detrás de ella”. Es por eso, que en estos trabajos, vamos a apreciar no solo los ejercicios que realizamos sino también la sensibilidad, la imaginación y la mirada de quienes tomaron las fotografías.

Este año el desafío fue conectarnos con la música, con el sonido, con la voz, con el propio cuerpo y con los demás participantes pero a través de pantallas digitales. Pese al confinamiento, encontramos en la tecnología un aliado e intentamos que la comunicación "a distancia" se sintiera lo más cercana posible. Para contribuir a afianzar lazos grupales nos vinculamos con el taller de Cine Expandido para sonorizar tres de sus producciones con sombras. Y además realizamos un video propio que documenta nuestras actividades y ejercicios con instrumentos de metal, madera e incluso la propia voz. Estamos muy contentos con el aporte de todxs.
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Los trabajos que realizamos este año fueron inspiración de grandes pintores clásicos y argentinos. Como disparadores observamos pinturas de todos los tiempos, en las que quisimos encontrar un color que nos atrape, un personaje que nos conmueva o una naturaleza que nos cobije. En las clases trabajamos diferentes temas y técnicas pictóricas como la abstracción, el paisaje, el retrato, la geometría y el collage; que combinamos con diferentes herramientas: pinceles, rodillo, esponjas, cepillo de dientes, manos, entre otros. La pintura nos interpela como medio para desarrollar la imaginación y la propia expresión.