Tiene síndrome de Down, va a una escuela común y sus compañeros dicen que cursar con él “los cambió”

En la escuela
En la escuela

“Me llamo Ezequiel Speroni; soy una persona que tiene síndrome de Down. A mí me gusta mucho ir al colegio. Yo quiero ir al colegio con mis amigos y amigas, con mis docentes”. Zequi, como lo llaman sus compañeros, tiene 16 años, va a una escuela común y tiene una vida como la de cualquier chico de su edad, aunque para su entorno, compartir ámbitos con él significó un cambio de mirada. El rol de su familia ha sido fundamental para lograr esta inclusión.

Ornella, una de las compañeras de colegio de Zequi relata: «tuve la suerte de cursar con Ezequiel y me cambió», «Ezequiel tiene una discapacidad, pero los compañeros lo ayudamos y puede aprender las mismas cosas«. Cuenta, por ejemplo, que a él lo ayuda estudiar con imágenes.

Zequi toma clases de piano y los sábados juega con sus compañeros al fútbol. Dice que quiere terminar el secundario para después conseguir trabajo y ser una persona autónoma. “Él necesita más apoyo para lograr algunas cosas, pero es igual a Nicolás y a Ignacio, mis otros dos hijos”, dice su papá, Javier. “Hoy está en segundo año en un secundario común y a partir de este año empezó a tomar el subte solo para volver del colegio.”

Javier integra la Comisión Directiva de ASDRA. Su labor se centra en la educación inclusiva, por eso es parte de la Comisión de Educación de esa institución. Además, junto a más de 130 ONG de todo el país trabaja en el grupo Artículo 24 por la Educación Inclusiva, que promueve ese derecho, que es ley en la Argentina desde 2008. “Uno de los más grandes desafíos que tenemos quienes tenemos un familiar con síndrome de Down es transformar la forma en que la sociedad ve a esta condición y la clave para eso es la educación”, sostiene.

De campamento
De campamento

“Las personas con síndrome de Down son eso: personas, que es algo que parece que la sociedad no ve porque solo observa un diagnóstico al que asocia con una enfermedad o un maleficio, y no ve que hay una persona con derechos”. Para Javier, en este cambio de mirada, la educación es fundamental: “Imaginemos esos compañeros dentro de diez años, futuros profesionales que tuvieron la oportunidad de compartir la escuela con mi hijo, seguramente mirarán a la discapacidad de otra manera, porque para ellos él es Zequi, su amigo”.

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