“Me preguntaba qué iba a ser de mí cuando mamá y papá no estén”

“Me preguntaba qué iba a ser de mí cuando mamá y papá no estén”. Este fue el profundo desafío que se planteó, sin anestesia, Juan Buduba al terminar el Secundario común en 2013. Habían pasado solo unos días de su egreso en el Colegio Salesiano de Esquel y este fanático de Boca -en sintonía con la mística y tradición xeneize- se ponía delante de sí la primera meta para comenzar a dar respuesta a su gran interrogante existencial… ¿Cuál era esa meta inicial?  ¡Trabajar! Hoy, siete años después, recuerda este episodio e infla el pecho: hace un lustro que se desempeña como administrativo en la oficina de la estación ferroviaria “La Trochita”, el Viejo Expreso Patagónico que une las provincias de Río Negro y Chubut en la Patagonia.

Juan Buduba
Juan Buduba

Juan es un joven alegre, de buen porte y fachero. Y tiene un semblante cargado de responsabilidad, como la mayoría de los que son hermanos mayores. Él es el más grande de los cuatro hijos que tienen sus padres, Mariana y Carlos. El orden es así: Juan 26, Francisco 25, Santiago 21 y Lucía 18. Todos hinchas del Club Atlético Boca Juniors y miembros de la peña que la institución tiene en Esquel. “Nuestros ídolos son Tevez y Palermo”, cuenta Juan con orgullo. Y, a continuación, confiesa: “Sueño con poder mirar alguna vez un partido en la Bombonera”.

También sus padres, allá por 1994, tuvieron un sueño: formar una familia. Y lo cumplieron cuando papá Carlos tenía 25 y mamá Mariana 20. El pequeño Juan -quien nació prematuro y con síndrome de Down- llegó a sus vidas en un día muy recordado. “Fue un desafío, pero nos propusimos acompañarlo en todo”, cuenta, emocionada, su madre. Y ésta, enseguida, reconoce lo importante que fue ASDRA en ese momento: “Aprovechamos para hacer una visita a la Asociación en un viaje que hicimos a Buenos Aires, cuando Juan tenía apenas tres meses. Fuimos por recomendación de un médico, después de consultar por una cardiopatía. En ASDRA encontramos contención, apoyo, guía y bibliografía que nos fue de mucha ayuda para empezar”.

 

Red de apoyos

¡Y Juan empezó a desarrollarse con todo! ¡Y con una importante red de apoyos! Red de apoyos que resulta uno de los grandes “secretos” para la inclusión que Juan tuvo -y tiene- de manera natural a lo largo de su vida: en casa, en los colegios comunes a los que asistió, en la Iglesia Sagrada Familia donde es el “jefe de monaguillos” y en su actual trabajo en “La Trochita”.

En la vida de Juan fue muy importante la presencia de la terapista ocupacional Susana Siclari, alias “la chuchi”, con quien hizo estimulación temprana hasta los 4 años. Esta profesional, además, con el tiempo, fue recomendándoles a su familia y a él distintos apoyos para cada una de las etapas que había que transitar.

Juan es un tipo de amigos. Buena parte de ellos los hizo en el colegio secundario, pese a que, a veces, tal como relata, le “daba fiaca ir”. Pero el esfuerzo valió la pena porque allí tejió amistades con Naza, Pablo, Lucía, Florencia, Maxi y Valeria (estos dos últimos maestros de apoyo con los que mantiene el vínculo).

La etapa escolar para Juan fue muy enriquecedora. Inició su formación en un jardín maternal, continuó en la escuela “Arcoiris” y finalizó en el Colegio Salesiano. “Fueron todos establecimientos comunes”, cuenta el joven con naturalidad. Mientras habla, su mamá, con un silencio que dice mucho a través de sus ojos, da a entender el enorme trabajo en equipo de muchos: su marido y ella; los profesionales de apoyo; y los docentes que siempre creyeron en su hijo mayor. Pero al silencio de Mariana es seguido por sus palabras justas: “El gran mérito es de él”.

Y también el mérito encuentra a Juan en su actual trabajo como cadete administrativo en “La Trochita”, donde realiza múltiples tareas: hace fotocopias, ordena documentos, colabora con la limpieza y desarrolla una muy especial… ¡Les pasa a los turistas de todo el mundo, en la sala de espera antes subir al viejo expreso patagónico, un video con los lugares que visitarán durante el viaje! Una tarea por la que Juan siente predilección, ya que está muy relacionada con otro de sus grandes sueños: ¡viajar, viajar y viajar!

 

Aspadech

“La propuesta de este trabajo me llegó en 2015 a través de la Asociación de Padres y Amigos Síndrome de Down de Esquel – Chubut (Apasdech)”, destaca Juan. Y su madre subraya: “Desde la Asociación nos dieron, como siempre, un respaldo muy importante. Sobre todo en la primera etapa de su inclusión laboral, que abarcó el proceso de entrevistas y toda la organización con las tareas una vez pasada la inducción”. Pero, con el tiempo y luego de tener también “el apoyo de Javier” (otro profesional), Juan fue desempeñándose de manera natural y con autonomía como todos los que trabajan en equipo: codo a codo y arreglándose en conjunto (son 10 compañeros). Hoy el joven añora estar en la oficina, ya que desde fines de marzo en Esquel también está decretado el aislamiento social preventivo y obligatorio.

“Hay algo más que me gustaría contar”, dice Juan, con una sonrisa, antes de finalizar la entrevista. ¿De qué se trata? “Hice durante dos años un programa de radio con temas de interés general en la emisora municipal”, manifiesta. Y saca chapa: “Tengo un curso profesional de radio”. Y enseguida aclara: “También uno de gastronomía”. Éste es clave para que, cuando cumpla su otro sueño de estar de novio, pueda cocinarle algo rico a su pareja. Seguro la sorprenderá.

La historia de Juan. Una historia de sueños. Muchos cumplidos y otros por cumplir. Pero, en definitiva, todos hermosos sueños del Sur que dan respuesta a su interrogante sobre qué será de él el día en que sus padres no estén… ¡Una persona autónoma e independiente!

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