Testimonio de Dominique sobre la discriminación hacia las personas con síndrome de Down

Dominique Kantor
Dominique Kantor

Entrevista a Dominique Kantor, mujer con síndrome de Down.
Disertante en el I Congreso Iberoamericano de Síndrome de Down en el Hotel Hilton en 2007.
Disertante en la Jornada Médica de ASDRA en el Hospital Vélez Sársfield de Capital Federal en 2014.
Disertante en en el VII Congreso Argentino de Síndrome de Down en Pipa Tigre en 2015.

¿Cómo te llamás?
Dominique Kantor.

¿Cuántos años tenés?
27.

¿Con quién vivís?
Con mi mamá, por supuesto, y con mi papá.

¿Te gustaría vivir de otra manera distinta?
¿Cómo distinta? No entiendo.

Ahora vivís con ellos, pero ¿en el futuro?
Mirá, cuando no estén más, sí, pero por ahora no. Cuando no estén más y estén ahí arriba, ahí se verá. Pero por ahora no. Soy muy joven y no quiero complicarme la vida. Pagar cosas.

¿Y con una pareja?
No, porque no tengo pareja tampoco.

¿A qué escuela fuiste?
Pasé por muchas escuelas. Pasé por tres. El colegio de Saavedra, Santa María de los Ángeles, la primaria; el jardín Dame la mano, que estaba cerca de mi casa; la escuela Summa; El Santa Magdalena de Sofía y la escuela Nuevo Horizonte, donde me recibí.

¿Eran escuelas comunes o escuelas especiales?
Todas comunes.

¿Cómo viviste esa experiencia?
Excelente. Porque está bueno integrar a una persona con una discapacidad para que aprendan los maestros y los chicos, para que se puedan relacionar y no hacer diferencias, y que no haya discriminación hacia nosotros.

¿Seguís estudiando? ¿Qué?
Sí, estoy estudiando. Ahora estoy estudiando oratoria y más adelante voy a estudiar para poder llegar a ser maestra de apoyo para personas con síndrome de Down.

¿Dónde estudias ahora?
Estoy estudiando en una facultad de la UBA, el curso que estoy haciendo. En Capacitarte.

¿También estás estudiando ahí con personas sin discapacidad?
Sí.

¿Trabajás?
Sí, trabajo en una librería.

¿Cerca de tu casa?
A media cuadra de mi casa.

¿Hace mucho?
Hace dos años.

¿Te sentís cómoda ahí?
Muy cómoda por suerte.

¿Te gustaría trabajar en otro lado?
Sí, aparte de tener este trabajo, me encantaría tener otro trabajo más y trabajar en los dos trabajos.

¿Cuántas horas trabajas acá?
Seis horas. A la mañana y a la tarde. Y me gustaría tener otro trabajo más, como este que me gusta a mí, como maestra para personas con síndrome de Down, para compensar tal vez con el trabajo que tengo y que sea a mano de los dos trabajos.

¿Qué otras actividades realizás durante el día?
Hago marroquinería, hago carteras, cinturones. Este que tengo lo hice yo. ¿Qué más? ¿Qué hago? Hago dieta, que bajé nueve kilos. Vengo acá (ASDRA). Tengo ADEEI (Asociación para el Desarrollo de la Educación Especial y la Integración), que es un instituto con diferentes capacidades, que te hace de sostenimiento. Y estudio los martes lengua y matemática en mi casa con una profesora particular.

¿Y en ADEEI qué haces?
En ADEEI hago un taller de sostenimiento, para sostener el trabajo que tengo ahora.

Disertaste en algunos congresos y jornadas, ¿no? ¿Sobre qué hablaste?
Sí. Hablé de que tuve dos trabajos, que estuve en el que estoy ahora y que trabajé en un colegio como secretaria. Que me fui de viaje de egresados a Córdoba, a Bariloche. Que hice un camino de vida que me costó mucho. Que me fue muy difícil. Pero es mi desafío personal. Que lo quería cumplir. Entonces, ahora se puede decir misión cumplida. Cumplí con mi camino de vida porque quería ser como soy yo ahora.

¿Y qué pensás sobre la forma en que son vistas las personas con síndrome de Down?
Pregunta fuerte (risas). Mirá, hay gente en la calle que habla por abajo, que discrimina. No solamente la gente de la calle, sino también en el ambiente del fútbol, porque ahí hay gente que usa las palabras no bien ubicadas (mogólico) y a algunos chicos les molesta. A mí me molesta. Cuando hablan, suben al Facebook que alguien dice esta palabra yo lo subo para que toda la gente lo vea y para que esa persona se retracte, para que no lo diga más, porque es una discriminación hacia nosotros y no es justo que lo dejemos pasar.

¿Vos te sentiste alguna vez discriminada?
Sí, hace mucho tiempo en un negocio de ropa. Me quería comprar una ropa, me dicen que no tenía ropa para mí. Yo entré directamente con mi mamá y me dijeron que estaba prohibida la entrada a personas con síndrome de Down.

¿Prohibida la entrada?
Sí. Yo fui porque tenía una fiesta en la siguiente semana y no me pude comprar nada. A mí no me gusta armar quilombo. Entonces, perfil bajo. Yo me estaba yendo. “Andate.” Me echaron. Y yo me fui. Y le digo: “mamá, no hagas nada. No armes quilombo. No abras la boca, vamos. No, no.” Mi mamá dijo “esta gente tiene que buscar información y voy a hacer una denuncia a la radio.”

Y yo le dije “Nada nada. Lo dejás como está porque nos metemos en quilombo y quedo mal yo. Y estoy mal parada yo. Y no es justo para mí tampoco.” “¿Estás segura?”, me preguntó ella”. Yo le dije “Sí, mamá. Vamos a otro negocio. Entonces, fuimos a otro negocio. Le comentamos y entonces sí, me compré la ropa y todo, pero la pasé mal. La pasé muy mal. Porque no me gustó que me discriminen a mí.”

A ver… sé que quiero que la gente busque información y sé que a la gente no le gusta estar con personas con discapacidad. Pero tratarlas mal y discriminar como me están discriminando… no me gustó.

¿Por qué crees que a la gente no le gusta?

Porque a la gente no le gusta sentir que en la misma sociedad hay personas con discapacidad. Le gusta ser única. Que solamente haya gente normal. Y es así, la sociedad es grande y hay mucha gente. Que no vean un 50%, que vean en general. Y esas cosas sí, me enojan y me dan mucha bronca.

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