La sexualidad en las personas con discapacidad

Sexualidad y discapacidad
Sexualidad y discapacidad

La sexualidad es algo fundante que nos permite ser, reconocernos del otro, con el otro y como hombre o mujer. Se diferencia de la genitalidad y la sobredimensiona. Somos seres sexuados desde el mismo momento del nacimiento. La sexualidad está marcada en primer lugar, por la relación madre-hijo: lo mira, lo acaricia, lo arrulla… Es un acto amoroso.

Esto ¿se da tan naturalmente entre los padres que tienen un hijo con diversidad funcional? (Persona con diversidad funcional es sinónimo de persona con discapacidad: intelectual, motriz, sensorial o psíquica).

En el siglo XX y XXI los padres comienzan a preocuparse por  sus hijos con discapacidad y sus cuerpos, y dejan de ser los “angelitos” del siglo XVIII y XIX, me remito con este tema al terreno de la mitología y los prejuicios, tabúes, supuestos (casi siempre negativos) como por ejemplo: “de eso no se habla”, “son ángeles”, “son asexuados” o “son hipersexuados”, “son niños eternos”, “tienen una sexualidad dormida“ o “tienen una sexualidad incontrolada”, “no tienen deseos ni necesidades sexuales”, “no son atractivos”, “nadie los podrá amar”, “no pueden ni deben formar pareja, casarse, procrear”, “en caso de necesidad deberán autosatisfacerse”…

Los mitos: impactan negativamente sobre la sexualidad de una persona con discapacidad. Se silencia, se invisibiliza la diversidad y se considera peligrosa e innecesaria la educación sexual, por lo tanto, se evita y se reprime, limitando el pleno ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. La sexualidad en la diversidad funcional genera pánico. La dificultad radica en el modo que tienen la personas, mal llamadas sin discapacidad, para enfrentar y construir la sexualidad en discapacidad.

Silencio: es una bendición o un castigo divino, según la cultura y el constructo social al que pertenezca la persona.

Rótulos: “los discapacitados” desde los 3 tipos de baños… “hombres”-“mujeres”-“discapacitados”… No son hombres ni mujeres, son discapacitados. Por un lado la sexualidad del hombre, por otro la de la mujer y como algo apartado la del discapacitado, como una sexualidad que no es humana.

Actualmente se habla con mayor naturalidad de la sexualidad en la diversidad funcional. Se puede ver a personas con deseos, sueños propios, fantasías, seres sexuados. La realidad es igual a todos. Las personas con discapacidad no tienen un mundo diferente. Las caricias y besos son las mismas para todos.

La sexualidad de las personas con diversidad funcional no es mejor ni peor que la de los demás. Es la suya propia y se expresa en su forma de vivirla y experimentarla. Los mayores problemas provienen de la resistencia de los padres al enfrentarse con la sexualidad de sus hijos. Si se los excluye de su propio goce se los discrimina, y si excluimos en cuanto al goce sexual estamos excluyendo también en el goce de poder ser. Lo ideal sería poder SER y HACER.

Hay que cambiar la mirada para poder ver a las personas con diversidad funcional con derecho a:

*ser informados

*tener una educación sexual

*expresar su sexualidad

*formar una pareja

*derecho a tener una vida sexual independiente

*derechos sexuales y derechos reproductivos “de hombres y mujeres con diversidad funcional” (a veces se los esteriliza sin avisarles, haciendo pasar una ligadura de trompas por una cirugía de apendicitis, por ejemplo).

Respetarlos en lo que son, más allá de su discapacidad. Verlos en la etapa de desarrollo que están transitando: son niños, adolescentes o adultos, no son niños en un cuerpo de adulto. Facilitarles un espacio para reflexionar, pensar acerca de sí, qué les ocurre, qué sienten… simultáneamente a los espacios que se le generan para desarrollarse en lo cognitivo y en la vida autónoma, formando parte, su sexualidad, de esta vida autónoma. Verlos como sujetos deseados-deseables que se besan, se acarician, se manifiestan como quieren.

Sexualidad y discapacidad
Sexualidad y discapacidad

La sexualidad de la persona tiene como valor la intimidad. Si vive en una institución (hogar, hospital de día) la sexualidad no es de ella sino de los demás que deciden cómo, dónde, cuándo. Por lo general en estas instituciones, no hay espacio pensado para que las personas con diversidad funcional desarrollen su sexualidad. La mirada social imputadora, que dice qué es lo normal y lo anormal, que regulariza la normalidad y la anormalidad y dice quién se queda afuera… Como sociedad no somos inclusivos ni diversos.

Es importante que cada persona con discapacidad decida qué quiere hacer, con quién quiere estar, cuándo, cómo, dónde… escribiendo su propia “biografía sexual” con sus intereses, necesidades, deseos, fantasías, como personas sexuadas y eligiendo de qué manera expresar esa sexualidad, que no es sinónimo de sexo o genitalidad.

Sexualidad es mucho más que un pene erecto o una vagina lubricada. Eso no es garantía. No es sólo un encuentro de genitales. Es hacer el amor, encontrarse, tener contacto y conocimiento del propio cuerpo y del cuerpo del otro, es acariciarse, expresar afecto, sentir placer, erotizarse, empatizar con el otro…Hay personas que no ejercen su sexualidad a través de los genitales. 

2) SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD 

“Asistencia y acompañamiento sexual a personas con diversidad funcional”

Hagamos un ejercicio: ¿Cuál fue el primer contacto que tuvieron con una persona con diversidad funcional? ¿Cuál era el lugar que ocupaba? Apelen a ese recuerdo. Piensen en ese constructo social que nos deja una impronta y nos interpela. ¿Cómo se legitima la normalidad? ¿Qué entendemos por sexualidad? ¿Qué entendemos por persona con diversidad funcional? ¿Cómo relacionamos el erotismo y la sexualidad con la discapacidad?

Muchas personas con diversidad funcional parecen no haber sido habladas, ni pensadas, ni tener cuerpo. Se centra la sexualidad en la patología y se piensa en cómo será la sexualidad del sordo, ciego, lesionado medular, intelectual… En el siglo XXI queremos ampliar las perspectivas poniendo en el eje de la problemática, el deseo. Hablar de la sexualidad de las personas con discapacidad es un acto de discriminación, es hablar de alguien que no tiene identidad. La sexualidad es de la personas, de los hombres, de las mujeres.

La sexualidad es un hecho que nos iguala. Todos somos sexuados, sexuales, eróticos. Todos atravesamos los procesos de sexuación. Preguntar hoy si las personas con discapacidad tienen sexualidad, ya no es una pregunta válida.

La asistencia sexual es un acompañamiento que se brinda a personas con diversidad funcional, dentro de un clima de privacidad y confidencialidad, donde el eje no es la discapacidad sino la dignidad y la toma de decisiones, dándole lugar a la persona para decidir libremente cuándo y con quién y, que elija a su pareja amorosa, pasional, erótica.

“SEX ASSISTENT” ofrece asistencia sexual para hombres, mujeres o parejas. No viene a suplir la elección/decisión de la persona ni reemplazar su pareja afectiva. Está pensada como una opción más, no como un gueto. Hay un asistente y un asistido o una pareja que es asistida y acompañada.

La asistencia sexual es una opción (no la única), es una propuesta para quienes opten por ella. No todos necesitan lo mismo, ni los deseos de la persona se relacionan con la patología. Se promueve el derecho de ser reconocido y el de reconocerse sin estar sujetos a un síntoma, un síndrome o a un coeficiente intelectual. Suele ser eficaz para casos en que las personas están gravemente comprometidas y no tienen la posibilidad de ir a un prostíbulo por ejemplo, entonces deben ser masturbados por sus padres.

También para aquellos que no podrían acercarse a un prostíbulo por razones edilicias o porque las trabajadoras sexuales no estarían experimentadas para ofrecerles ayuda. La diferencia que marcan las/los asistentes sexuales es que están capacitados para realizar este acompañamiento, rescatar la decisión de cada uno y, en casos necesarios, prestar asistencia mecánica, por ejemplo cómo moverle la pierna a una persona con cuadriparesia.
3) DERRIBANDO MITOS SOBRE LA VIDA SEXUAL Y AFECTIVA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

“Derribando 13 mitos”

La sexualidad de las personas con discapacidad es especial

Realidad No tienen particularidades sexuales, no más que cualquier otra persona.

Las personas con discapacidad no tienen sexualidad. Son asexuadas y no les interesa. “Son niños eternos”… “Es un niño en un cuerpo de adulto”…

Realidad Tienen intereses, ilusiones, deseos, necesidad de vínculos afectivos, capacidad de enamorarse, capacidad y necesidad de sentirse atraídos y de ser atractivos para otras personas. Su cuerpo tiene capacidad de sentir y de excitarse.

Sus dificultades les impiden tener relaciones sexuales “normales”

Realidad El nivel intelectual o la limitación física u orgánica no determina la capacidad de amar, expresar cariño, compartir sensaciones corporales, enamorar, seducir o respetar a la pareja.

Lo que les impide tener relaciones saludables es la sobreprotección. Estar siempre pendientes y querer protegerlos tanto les impide que desarrollen su intimidad, por lo que muchas de sus conductas se producen en el único ámbito existente: el público. Entonces es el mismo entorno el que provoca la aparición de estas conductas desajustadas.

Las personas con discapacidad no tienen atractivo y no pueden producir placer

Realidad como muchas otras personas no encajan en los modelos de belleza/perfección impuestos por la sociedad, lo que no significa que no resulten atractivas. Hay un olvido del gran valor que tiene la persona, sus sentimientos, valores, personalidad.

Las personas con discapacidad no pueden tener pareja

Realidad la sobreprotección hace que se los prive de la propia vida dirigiendo la mirada a sus limitaciones. Es necesario inclinar la mirada hacia sus capacidades y posibilidades favoreciendo espacios, tiempos y formas para expresarse, encontrarse y poder vivir su sexualidad.

(Las parejas pueden formarse entre dos personas con discapacidad física, intelectual u orgánica o también con uno de los integrantes sin discapacidad. Estas últimas son las llamadas “parejas mixtas”).

Pueden transmitir genéticamente la discapacidad

Realidad el origen de la discapacidad, sea cual fuere, no es siempre genético. Además esta concepción supone reproducción y la realidad es que sexualidad-reproducción no tienen por qué estar ligadas. La sexualidad es un valor en sí misma y no “es” sólo en función de la reproducción.

Las personas con discapacidad tienen una sexualidad incontrolable, perversa, impulsiva, promiscua, llena de peligros

Realidad ocurre que no suelen recibir Educación Afectivo-Sexual para distinguir, a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo, cuáles son muestras de atención apropiadas e inapropiadas y cuáles son expresiones afectivas o prácticas sexuales que se pueden hacer en público y cuáles corresponden al ámbito privado e íntimo. Una intimidad necesaria y que el entorno debe favorecer.

La única forma correcta y placentera de obtener placer sexual es mediante el coito

Realidad se tiende a vincular sexualidad con genitalidad y coito. En las personas con discapacidad, al igual que en las personas sin discapacidad, además de conductas como el coito y la masturbación aparecen otras manifestaciones de la sexualidad como fantasías, enamoramiento, deseo de atraer y ser atraído. Manifestaciones necesarias para el desarrollo emocional de la persona, ya que generan satisfacción y bienestar.

La Educación Afectivo-Sexual incita e incrementa las conductas sexuales

Realidad es un derecho negado y la falta de oportunidades para aprender a relacionarse afectivamente aumenta la posibilidad de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, conflictos entre los deseos de la persona y las normas sociales y los hace vulnerables a padecer abusos o agresiones sexuales.

No tienen capacidad para captar el abuso del que pueden ser objetos

Sexualidad y discapacidad
Sexualidad y discapacidad

Realidad se plantea una visión de las personas con discapacidad como personas pasivas, que se dejan hacer pero no que buscan, hacen o deciden. Si bien son particularmente vulnerables al abuso sexual, esto no es debido al “infantilismo” o “falta de interés sexual”, sino a factores relacionados con la estrecha dependencia y sumisión a terceras personas y a la falta de Educación Afectivo-Sexual.

Las personas con discapacidad pueden evitar relaciones sexuales no deseadas como también pueden tener relaciones sexuales consentidas, deseadas y satisfactorias.

Los hombres con discapacidad tienen mayores necesidades y deseos que las mujeres con discapacidad, quienes son asexuadas

Realidad debido a los estereotipos de género hay mayor aceptación social acerca de la sexualidad de los hombres con discapacidad que de las mujeres, a quienes se las considera como sujetos pasivos sin sexualidad. Es necesario tomar conciencia sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: son propietarias de su cuerpo, tienen derecho a la intimidad, al placer sexual y a tener pareja e hijos si lo desean. La Educación Afectivo-Sexual a las mujeres con discapacidad no debe centrarse sólo en la prevención de riesgos. Debe contemplar también las posibilidades de tener una vida sexual, afectuosa y reproductiva si lo desea.

Todas las personas con discapacidad son heterosexuales

Realidad hay un abanico de posibilidades sexuales, diferencias y singularidades que dan lugar a diferentes prácticas, comportamientos, orientaciones e identidades sexuales, como para cualquier persona.

Así pues las personas con discapacidad pueden ser homosexuales o bisexuales. Pero en muchas ocasiones no se les permite pertenecer ni siquiera a “la norma”, “a lo esperado”, a la heterosexualidad por lo tanto mucho menos podrán salir de un armario si es que no conocen esa opción.

La Educación Afectivo-Sexual tendrá que estar encaminada a que cada persona pueda descubrir sus tendencias en sexualidad.

Las personas con discapacidad no necesitan Educación Afectivo-Sexual

Realidad todas las personas somos iguales y necesitamos Educación Afectivo-Sexual que no comienza “algún día” sino que está presente durante todo nuestro ciclo vital. Todas las personas somos sexuadas, con derechos, capacidades y potencialidades. Debemos creer y confiar en las personas con discapacidad para ayudarlas a desarrollar su autonomía al máximo posible.

4)Algunos NO y algunos SÍ para una adecuada Educación Afectivo-Sexual

¿Qué podemos hacer como padres, profesionales, acompañantes?

              no-no-NO-no-no                    si-si--si-si
v  NO negarles su sexualidad v  Mostrarse abiertos a sus preguntas, con disposición a hablar del tema
v  NO sobreproteger v  Informar acerca de qué prácticas sexuales o expresiones afectivas se pueden hacer en público y cuáles corresponden al ámbito privado e íntimo
v  NO infantilizar v  Enseñar la diferencia entre un contacto adecuado y un contacto abusivo
v  NO tomar decisiones sobre sus cuerpos sin consentimiento de la persona v  Enseñar a decir no y a resistirse ante lo que no gusta o no se desea. Motivar a expresar preferencias y gustos
v  NO impedirles hablar o preguntar sobre el tema v  Dotar de habilidades sociales que les permitan resolver problemas, situaciones, así como tomar decisiones asertivas protegiéndose de sí mismas
v  NO proporcionar información engañosa o no adecuada a su nivel de comprensión v  Trabajar con la persona desde las posibilidades y no únicamente desde la prevención de riesgos. Enseñar prácticas higiénicas, saludables y seguras. Acudir a las visitas ginecológicas y urológicas para una buena salud sexual y reproductiva
v  NO reprimir, censurar o prejuzgar sus manifestaciones sexuales v  Favorecer espacios, tiempos y formas para que puedan expresarse, encontrarse, interactuar, disponer de intimidad

5) MEJOR HABLAR DE CIERTAS COSAS

“Derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad”

  • Derecho a recibir Educación Afectiva y Sexual en la familia y formación en los centros, colaborando familias y centros para que, por un lado, puedan aprender a defenderse de posibles abusos y a pedir ayuda cuando la necesiten y, por otro, puedan conocer su cuerpo, sus emociones, sentimientos y afectos, aprendiendo a relacionarse con los-las demás de forma adecuada.
  • Derecho a la integridad y propiedad de su cuerpo, de forma que nadie los/las instrumentalice.
  • Derecho a tener la vida sexual y afectiva que deseen y sea posible, según sus características personales, con la ayuda de la familia o tutores legales y de los profesionales.
  • Las personas “con discapacidad” tienen derecho a una vida afectiva y sexual plena, saludable y satisfactoria. Esto es un aspecto fundamental para su bienestar y calidad de vida.
  • Simplemente porque… (eliminemos la frase entre comillas): Las personas tienen derecho a una vida afectiva y sexual plena, saludable y satisfactoria. Esto es un aspecto fundamental para su bienestar y calidad de vida.

Bibliografía:

*Derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad: Están recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), en la Guía de recomendaciones generales sobre la Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva (SSR) de las Personas con Discapacidad publicada por la Organización Mundial de la Salud (2009) y en la Declaración Universal de los Derechos Sexuales aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología (1999) así como en el Código Ético de FEAPS.

* Dibujando la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo: una cuestión de derechos, Ed. FEAPS, Comunidad Valenciana. FEAPS CV (Federación de Asociaciones en favor de las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo de la Comunidad Valenciana).

*Educación Sexual y Discapacidad, Félix López Sánchez, Catedrático de Psicología de la Sexualidad. Universidad de Salamanca. III Congreso “La Atención a la Diversidad en el Sistema Educativo”. Universidad de Salamanca. Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO)

*VII Congreso sobre Síndrome de Down, Tigre 2015, Ponencias “Sexualidad y diversidad funcional” y “Asistencia y acompañamiento sexual a personas con diversidad funcional”, Disertante Silvina Peirano, Especialista en sexualidad y diversidad funcional y Directora de “SEX Asistent”

Sugerencias:

Películas y documentales

“Mi nombre es Sam” (2001)

“Pipas no ar… yo también quiero volar”

“Yo también” (2010)

“Gabrielle” (2013)

“El sexo de los ángeles” (documental, 2004)

“También somos mujeres” (documental FEAPS Madrid)

“El beso” (cortometraje)

“Vuela Sirena. La Desbandada”

“Alguien a quien amar” (documental 2014)

“Nacional 7”    http://sexualidadespecial.blogspot.com.ar/2015/06/pelicula-nacional-7.html

SEX Asistent    http://sexesasitent.blogspot.com.ar/

De: Consultora Psicológica Patricia Iglesias.

Vea También

Inscribite en los talleres artísticos gratuitos de ASDRA para personas con o sin discapacidad

ASDRA lanza la 4ta. edición de los Talleres Artísticos Inclusivos, para niños y jóvenes con …