El grupo de Jóvenes Solidarios de ASDRA compartió un almuerzo en el comedor Casa Pueblo de Chacarita

Jóvenes Solidarios de ASDRA compartieron un almuerzo en Casa Pueblo
Jóvenes Solidarios de ASDRA compartieron un almuerzo en Casa Pueblo

Los Jóvenes Solidarios de ASDRA llevaron alimentos donados por los trabajadores del Banco Patagonia y diferentes comidas preparadas por ellos mismos. Cada uno preparó algo para el encuentro, en el cual hubo presentaciones, historias personales y cantos que compartieron jóvenes de ASDRA y personas en estado de vulnerabilidad social que asisten habitualmente al comedor.


El relato de Maby, mamá de una de las jóvenes solidarias de ASDRA:

«Les digo que como madre de Ayelén, veo este espacio como una acción solidaria en los jóvenes que tiene un impacto muy positivo sobre lo maduro emocional. Se nota que al momento de la charla de devolución de cada joven, cuando hablan de lo que sintieron, de cómo lo que hacen, ya desde un lugar no tan concreto, que comienzan a generar empatía con el afuera, con una realidad que no es tan grata, pero que existe y es parte de esta vida. Se nota cómo los jóvenes van asimilando esta realidad en sus relatos, lo bien que les hace a su subjetividad esta conexión protagónica con la realidad y ellos poder posicionarse en un rol de dar.


Me parece algo muy valioso para los jóvenes así como también para las personas que los van conociendo, pues aún existe mucha gente en este mundo que no sabe lo que es conocer a una persona con Síndrome de Down; conocerla como persona con todos sus valores. Se nota que saliendo de la casa, la escuela, las terapias, saliendo de esos lugares que se presentan como las llamadas «zonas de confort», se logra un enriquecimiento mutuo entre todos, que sólo lo da esta experiencia directa más allá de las palabras, los libros o las películas.


No hay mejor manera de aprender la solidaridad que no sea haciéndola: cargando un libro para una escuela que se inundó, poniendo un juguete en una bolsa de regalo que hará sonreír a un niño o compartiendo el pan con un señor que vive en la calle. Los jóvenes le dicen sí a la solidaridad, porque saben lo que ella implica, que esperan la próxima, que no faltan aunque llueva y truene, que quieren dar más porque saben que este es un camino; un puente de amor que comenzó un día y que no tiene fin. Porque si hay algo que nunca se termina es el amor al prójimo.»

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