ASDRA REPUDIA LA RESOLUCION DISCRIMINATORIA Y DE CENSURA DEL TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS (TEDH) DE ESTRASBURGO

Los hechos

En 2014, quince personas con síndrome de Down de distintas nacionales y edades, protagonizaron un video emitido por primera vez en marzo de ese año con motivo del Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down, que se celebra el 21 de marzo de cada año por iniciativa de la ONU. Fue elaborado en forma colaborativa por la Fundación Jérôme Lejeune de Francia y la asociación italiana Coordown.

Allí, las personas con síndrome de Down -en compañía de sus madres- le hablan a una “querida futura mamá” embarazada de un niño con trisomía 21, con el fin de brindarle una mirada esperanzadora e información sobre la felicidad de sus vidas y el camino a recorrer (una versión en francés, reducida, fue emitida por tres canales de televisión franceses en espacios publicitarios entre el 22 de marzo y el 21 de abril de 2014.

El video en cuestión puede ser visto aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=Ju-q4OnBtNU

La autoridad pública que regula la comunicación audiovisual y digital en Francia (CSA), a partir de dos denuncias, en una sesión plenaria del 25 de junio de 2014, entendió que el mensaje del video no se puede considerar como publicidad en el sentido de las normas vigentes en Francia y que, “debido a su tono relativamente persuasivo y al hecho que se dirige a una futura madre, aparece cierta ambigüedad sobre su finalidad que no provoca una adhesión espontánea y consensuada”. Para la CSA tampoco se puede considerar al video como un “mensaje de interés general”, aunque haya sido distribuido gratuitamente, y por tales motivos se lo excluye de la posibilidad de ser insertado en las tandas publicitarias.

Luego de distintas instancias de apelación infructuosas formuladas en Francia por la Fundación Lejeune y por una persona con síndrome de Down llamada Inés, que es una de las protagonistas del video en cuestión, el caso llegó a conocimiento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos  (TEDH) con sede en la ciudad de Estrasburgo, órgano máximo de Derechos Humanos del sistema europeo.

 

La sentencia del TEDH

El 1ro. de septiembre de 2022 la sección 5ta. del Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró inadmisibles las solicitudes presentadas por Inés y la Fundación. El motivo estuvo centrado en entender que ni Inés ni la Fundación eran «víctimas” para el sistema europeo de Derechos Humanos. “Para poder presentar una denuncia en virtud del artículo 34, una persona debe poder demostrar que ha ‘sufrido los efectos directos’ de la medida en cuestión”.

Así, el Tribunal señala que “el vídeo impugnado se emitió realmente en las pantallas publicitarias de tres cadenas de televisión francesas durante todo el tiempo inicialmente previsto, es decir, durante un mes entre el 22 de marzo y el 21 de abril de 2014 (véase el apartado 3 supra)”. Y enfatizan que “fue solo después de esta transmisión que las autoridades nacionales intervinieron con los canales de televisión involucrados para pedirles ‘en el futuro, garantizar los métodos de transmisión de mensajes que puedan ser controvertidos’..

 

La opinión de ASDRA

 

En primer lugar, no deja de causar estupor que, paradójicamente, sea el máximo órgano jurisdiccional de Derechos Humanos de Europa la autoridad que convalide una vulneración palmaria de -justamente- los derechos humanos del colectivo de personas con síndrome de Down, impidiendo que su esperanza y alegría de vivir sea conocida libremente por todo el público en general a través de la TV abierta francesa, y que llegue en particular a las mujeres que se encuentran embarazadas con un diagnóstico prenatal de trisomía 21.

En segundo lugar, con una excusa meramente formal de no considerar procesalmente “víctimas”  a Inés y a la Fundacion Lejeune -lo cual es obviamente una falacia total, ya que si no se puede considerar víctima a una persona con síndrome de Down como Inés (que justamente es una de las protagonistas del video) no se entiende quién lo podría ser- , el TEDH cobardemente evita  entrar a considerar el fondo del asunto, esto es, que esta prohibición de transmisión del video en canales de televisión francesa es un caso liso y llano de discriminación y censura.

En tercer lugar, la decisión del TDEH de no revisar las actuaciones de las autoridades francesas en este caso -arguyendo esa pueril cuestión de legitimación procedimental ya señalada- termina convalidando una restricción a la libertad de expresión -o sea, censura-, y contribuyendo a consolidar un clima cultural eugenésico que no sólo propende a la eliminación mediante el aborto de manera sistemática a las personas con discapacidad en general y con síndrome de Down en particular, sino que además coarta las posibilidades de libre expresión de quienes ya han nacido con trisomía 21 y quieren comunicar su visión de la vida y su alegría.

¡Cómo es posible que niños, adolescentes y adultos con síndrome de Down expresando su alegría y esperanza para vivir puedan ser considerados como portadores de un mensaje “controvertido”, que no hace al interés general, o que “perturba la conciencia” de las mujeres que, transitando un embarazo con diagnóstico de síndrome de Down, acaso consideren la opción del aborto de ese hijo por venir, en gran medida en virtud del mensaje  tendencioso y nefasto que en general se le da a esa futura madre de que la vida de ese hijo será desgraciada y problemática para él  y su familia!

Es que un aspecto no menos importante es que esta decisión no solo es una censura y una discriminación flagrante a nuestro colectivo, sino que evidentemente también perjudica a todas las mujeres y familias que, ante un diagnóstico prenatal que la cultura dominante les presenta como nefasto, ven restringida su libertad al recortarse la información a la que pueden acceder, impidiéndoles tener un panorama realista y esperanzador de la vida de las personas con síndrome de Down, contado por ellas mismas en el video censurado.

¿Acaso el día de mañana habría que prohibir en la TV publicidades o videos que muestren a bebés rozagantes y felices para evitar “perturbar” a parejas o mujeres con dificultades de fertilidad? ¿O mostrar personas ancianas muy vitales, activas y con buena salud para que no se perturben otras personas de la misma edad que están sufriendo enfermedades o limitaciones? Y así los ejemplos podrían seguir hasta el infinito … A este absurdo estamos asistiendo con la ridícula y arbitraria disposición de la autoridad audiovisual de Francia y la consiguiente sentencia del TEDH que la convalida.

¡Cuán profunda es la deshumanización y la prepotencia del aparato estatal que ordena excluir de la TV abierta este maravilloso mensaje esperanzador y realista que brindan las propias personas con síndrome de Down!

Cabe preguntarse justamente: ¿no será precisamente eso lo que molesta tanto a cierto pensamiento dominante -el cual es expresado subliminalmente en esta sentencia del TEDH-, que sean las propias personas con síndrome de Down las que hablen de sí mismas y de sus vidas en términos y actitudes de felicidad y plenitud, lo que implica claramente que sus vidas son valiosas, merecen el mismo respeto y tienen la misma dignidad que la de cualquier otro ser humano? Mejor es someterlas al silencio…

Es triste constatar que, en pleno siglo XXI, una cultura totalitaria y cancelatoria -pero que hipócritamente se presenta como democrática, tolerante y respetuosa de las diferencias-, no solo necesita leyes para propagar la eliminación de la diversidad de la familia humana, sino que también pretende reforzar por todas las vías posibles esa eliminación, propiciando en los medios de comunicación social la exclusión de las voces de los propios interesados en la cuestión.

Lo que esta sentencia discriminatoria y de censura pone en evidencia, es que hay un miedo atroz a este mensaje esperanzador y verdadero expresado directamente por las personas con síndrome de Down con la simpleza de su alegría y vitalidad, lo cual por eso mismo tiene una fuerza extraordinaria que interpela las conciencias de aquellos poderosos que quieren un inhumano “mundo perfecto” .

Buenos Aíres, septiembre de 2022.-

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