ASDRA volvió a pedir simplificar el trámite del Certificado Único de Discapacidad

Desde ASDRA, enviamos una carta a la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), solicitándole que el Certificado Único de Discapacidad (CUD) se otorgue de manera definitiva a las personas con síndrome de Down ya que su diagnóstico genético es irreversible. Este es un planteo histórico de la Asociación a diferentes gobiernos, y jamás fue escuchada. En otros países todo es más fácil: En España, por ejemplo, hay un certificado provisional hasta los 18 años para personas con síndrome de Down, y luego ya es definitivo. Y en Paraguay, en tanto, se renueva de manera automática cada cinco años.

Carta de ASDRA a la Agencia Nacional de Discapacidad
Carta de ASDRA a la Agencia Nacional de Discapacidad

Adicionalmente, pasaron más de diez años desde que la Argentina adhirió a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad –Primer Tratado de Derechos Humanos del Siglo XXI- y, no obstante, casi 7 de cada diez personas con discapacidad en nuestro país no tienen el CUD. Y éste, tal como expresó el domingo 29 de septiembre a LA NACION la Directora Nacional de Políticas y Regulación de Servicios de la Agencia Nacional de Discapacidad , Alejandra Frey, “es un instrumento de inclusión” fundamental. Sin el CUD las personas con discapacidad son más vulnerables, ya que quedan sin acceso a derechos básicos como: salud, educación y trabajo.

Según el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad del INDEC, que se realizó en 2018, el 10.2 % de la población tiene alguna discapacidad (las organizaciones entendemos que el porcentaje es aún mayor). Este guarismo incluye a 3.571.983 personas y, sobre este total, solo el 33.4 por ciento (1.216.671 personas) tiene el CUD.

Para la Andis, tal como mencionó Frey a la prensa, esto se debe a que buena parte del colectivo de las personas con discapacidad no lo tramita “por desconocimiento, porque están alejados, porque les resulta inaccesible la junta o porque no quieren”. Puede concederse que algunas personas no quieran tramitarlo por decisión propia y evitar así una supuesta estigmatización, pero endilgarles falta de conocimiento o cuestiones relacionadas con distancias geográficas es incomprensible. ¿No es acaso el Estado quien debe realizar campañas de comunicación efectivas para darle a conocer a los ciudadanos sus derechos? ¿Puede permitirse que el Estado se excuse en las distancias geográficas, cuando debiera tener un claro plan para estar allí donde las personas más vulnerables necesitan de su presencia? En todo caso, más bien, habría que indagar en el compromiso que las autoridades tienen para con la población con discapacidad.

 

Texto de la carta

                                                                                                Buenos Aires, octubre de 2019

Lic. María Alejandra Frey

Directora Nacional de Políticas y Regulación de Servicios

AGENCIA NACIONAL DE DISCAPACIDAD

De nuestra mayor consideración:

                                                       Nos dirigimos a Ud., en relación a la entrevista que le hizo LA NACIÓN y que publicó el domingo último respecto del Certificado Único de Discapacidad (CUD).

                                                        Coincidimos con Ud. sobre la importancia de apartarse del Modelo Médico para evaluar a una persona con discapacidad ya que, como bien señala en la entrevista, todos los individuos “cambiamos a lo largo de nuestras vidas” y la discapacidad es “un concepto dinámico y multidimensional”. Y, así, siempre según sus palabras y en coincidencia con ellas, “con el paso del tiempo podemos tener cambios en nuestro funcionamiento, en las necesidades prestacionales, agravamientos o haber mejorado en algún aspecto”. Todo esto, sin dudas, está en plena línea con el Modelo Social de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad –Primer Tratado de DDHH del Siglo XXI-.

                                                            Ahora bien: para el caso de las personas con síndrome de Down, donde el diagnóstico es genético e irreversible, ¿tiene sentido reevaluar a la persona para la renovación del CUD?

                                                            Sobre la pregunta que planteamos, le acercamos dos ejemplos de dos naciones bien distintas y en etapas muy diferentes de desarrollo. Y esto, justamente, para subrayar el valor del sentido común de sus políticas públicas respecto de la certificación y evaluación de la discapacidad. En España, por ejemplo, hay un certificado provisional hasta los 18 años para personas con síndrome de Down, y luego ya es definitivo. Y en Paraguay, en tanto, se renueva de manera automática cada cinco años.

                                                             Por lo expuesto, solicitamos que con urgencia se realicen las modificaciones normativas necesarias a fin de que a la mayor brevedad posible el CUD en vigencia o a otorgarse a toda persona con SD tenga carácter definitivo, siendo único requisito para su otorgamiento el examen genético que acredite la trisomía sin necesidad de reevaluaciones ni diagnósticos de ninguna otra especie. Quedamos a disposición.

                                                             Saludamos a Ud. muy atentamente,

Marcelo Varela

Presidente

ASDRA

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