ASDRA, un trabajo gigante «a pulmón»

Por Andrea Gutiérrez*

Staff y voluntarios de ASDRA
Staff y voluntarios de ASDRA

Llegué a ASDRA en enero porque respondí a un aviso en el que solicitaban voluntarios de Comunicación. Entré por menos de dos meses, ya voy siete.

¿Por qué? Porque es muy difícil no sentirse a gusto allí. ASDRA es un gigante en su tarea de contener a los papás y a las mamás de personas con síndrome de Down, en promover constantemente la inclusión en todo ámbito, principalmente en la escuela y el trabajo. Pero gigante es metafórico: el laburo es mucho, el esfuerzo que le ponen día a día es inmenso porque el equipo que está detrás, ese que la gente no ve, no tiene más de 10 personas.

Eso es algo que le comento siempre a Sole, mi «jefa». Cuando voy a alguna reunión o capacitación en otros lugares y menciono que trabajo en ASDRA, creen que es una organización en la que laburan muchas personas, que tiene departamentos de legales, de marketing, de recursos humanos, de todo. ¡Genial! Es buenísimo que la Asociación sea tan reconocida y que aparente ser tan grande, ¿no? Quiere decir que el trabajo de todos los días tiene sus frutos. Hasta ahí.

En un punto sí es cierto que hay mucha gente trabajando para que la Asociación sea referente en discapacidad intelectual y específicamente en síndrome de Down, pero la mayoría lo hace voluntariamente. Para contar al equipo fijo y operativo que va todos los días a la oficina, que responde sus consultas, que lleva la contabilidad, que se comunica con empresas para pedir apoyo, que dirige las tareas, que comunica los valores de ASDRA, me alcanza con usar los dedos de las manos. Ellos son empleados y están de lunes a viernes. Además, detrás de ASDRA hay alrededor de 60 padres que «ponen el hombro» en las diferentes actividades y jornadas, que coordinan los grupos de contención y toman las decisiones y más de 20 voluntarios/as que vamos algunos días, algunas horas.

ASDRA es gigante porque es la primera Asociación de padres de personas con síndrome de Down que se formó en nuestro país y porque hace 26 años que trabaja todos los días por la inclusión. Esos papás y esas mamás tienen sus empleos en otro lugar, pero formaron esta Asociación para promover el derecho de sus hijos/as y para contener a otros/as papás y mamás.

El trabajo que hacen es gigante, muy «a pulmón» porque están convencidos y convencidas de la tarea que llevan adelante. La escasez de recursos no les impide seguir porque los moviliza la convicción de crear una sociedad más justa e inclusiva, pero sería muy diferente- y además lo merecen- si todos/as les diéramos una mano. Y cuando digo todos/as, voy más allá de las personas que voluntariamente ayudan en alguna tarea, llamo a los sectores que deberían o podrían apoyar este trabajo.

Es un placer para mí ser voluntaria en una organización como ASDRA porque la calidad de las personas que trabajan ahí es excepcional. Más allá de la experiencia laboral, el grupo es muy lindo, el ambiente también y la lucha diaria por que las personas con síndrome de Down sean incluidas en todos los ámbitos es admirable. Espero dos cosas: que las autoridades competentes, las empresas, otras organizaciones y la sociedad en general se sumen y apoyen materialmente a ASDRA y que la inclusión deje de ser una lucha y se convierta en una realidad.

*Andrea Gutiérrez es Lic. y Prof. en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Colabora con ASDRA desde enero de 2014. Aporta su profesionalismo y  compromiso desde el primer día.

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