Proyecto de legalización del aborto: ASDRA se reunió con Senadores para presentar su postura

Autoridades de ASDRA mantuvieron esta semana reuniones con los Equipos de Federico Pinedo, Presidente Provisional de la Cámara Alta, y Juan Carlos Marino, Senador Nacional por la provincia de La Pampa. En los encuentros se les planteó la importancia de que se tenga en cuenta la postura institucional de la Asociación, en relación al proyecto de posible legalización del aborto. En caso de que esta iniciativa se convierta en Ley es imprescindible que se consideren, entre otras cuestiones, los siguientes aspectos:

·         Que en el artículo 3°, entre los tres casos en los que no serían punibles los abortos luego de la semana 14, se aclare bien el concepto de “salud” en el inciso b); la Asociación entiende que la definición ambigua de este concepto puede abrirle la puerta a los abortos selectivos por causa de discapacidad debido a presuntos daños psicológicos y emocionales en la madre o persona gestante.

·         Que el artículo 12°, que se refiere a las Consejerías, sea reelaborado y se les brinde a todas las madres o personas gestantes información veraz, completa y adecuada sobre sus embarazos antes de que tomen la decisión de interrumpirlos; la Asociación observa con mucha preocupación que la información sobre el síndrome de Down sea sesgada.

·         Que se contemple la inclusión de un Protocolo acerca de cómo deben transmitir los médicos los diagnósticos sobre síndrome de Down a las madres o personas gestantes; y, a su vez, que aquéllas realicen un curso en una Asociación de familias para conocer un mensaje esperanzador y realista sobre las personas con síndrome de Down -en este sentido, se dejó en los Despachos una copia de Public Law 110-374 (2008) del Senado de los Estados Unidos-).

También se pidieron audiencias a los Senadores Nacionales Julio Cobos, de Mendoza, y a Julio César Martínez, de La Rioja. Desde el Despacho del ex Vicepresidente de la Nación, ya confirmaron un encuentro para el martes 17 de julio.

Los representantes de ASDRA que participan de estas gestiones son el Secretario General, Andrés Vaira Navarro, y el Director Ejecutivo, Pedro Crespi. En todas las tratativas, según se consensuó en Comisión Directiva, piden para que en el debate se les dé voz a las personas con síndrome de Down. ASDRA confía en que la Cámara Alta brinde este espacio, más si se tiene en cuenta que el Senado fue pionero en la contratación laboral de trabajadores con trisomía 21.

 

Postura institucional de ASDRA ante proyectos en el Congreso Nacional de legalización del aborto.-

2018.-

El debate sobre la legalización del aborto, otra vez, está en la agenda política nacional. Y la discusión toma temperatura en los medios de comunicación y en las redes sociales, donde lo que abunda son los antagonismos y hasta agresiones en desmedro de los argumentos y la capacidad de diálogo. Y, en ese fragor, donde lo que está en juego es la vida de inocentes -que vale mucho más que las posiciones ideológicas-, desde ASDRA venimos a reclamar que este debate se dé con la altura, seriedad y serenidad que los derechos involucrados imponen.

Esta toma de posición la hacemos, asimismo, respetando la diversidad de opiniones que, como en la sociedad argentina toda, también atraviesa a nuestra asociación.

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, primer Tratado Internacional de Derechos Humanos del siglo XXI, que tiene rango constitucional en nuestro país, es muy clara en relación a la importancia de respetar el derecho a la vida. Y, de hecho, en su artículo 3° inciso d) puede leerse una contundente afirmación sobre “el respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad, como parte de la diversidad y la condición humanas”.

Este principio aplica de lleno al uso de las biotecnologías para los modernos diagnósticos prenatales que, más allá de sus innegables bondades, en la práctica se distorsionan para ser utilizadas como método de selección con motivaciones y fines eugenésicos, como lo demuestran los alarmantes porcentajes de abortos por detección prenatal del Síndrome de Down en países europeos, de alrededor del 90 %, que obviamente implica que en pocos años las personas con SD sean casi una rareza en vías de extinción. Un ejemplo es lo que ocurre en España, según estimaciones de Down España basadas en el Registro Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas.  Por lo tanto, resulta imperioso una legislación adecuada de los estudios prenatales a fin de evitar que en la práctica se utilicen con fines eugenésicos.

Las personas con discapacidad, sus familias y las organizaciones que trabajamos por su plena inclusión en todos los ámbitos de la sociedad debemos preguntarnos -con la Convención delante nuestro- si no es un contrasentido acompañar el desarrollo de las personas con discapacidad en cada etapa de su vida, reclamando el reconocimiento a su dignidad como persona y su plena inclusión, para luego desconocerle el más preciado derecho y presupuesto de todos los demás que es el derecho a la vida misma en condiciones de igualdad y sin discriminación de ninguna naturaleza, en todos los ámbitos, sin lo cual todo lo demás evidentemente carece de sentido.

Defender la vida de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones al resto de las personas, no es una cuestión religiosa, política, filosófica ni de militancia. Es una cuestión de derechos humanos básica. Vivir y nacer es el primer derecho de toda persona humana, presupuesto de todos los demás derechos, sin el cual nada existe. Por tanto, desde ASDRA sostenemos que son inadmisibles –tanto jurídica como moralmente- las diferencias que se plantean en algunos proyectos en cuanto se extienden considerablemente los plazos para abortar si se detectan en el feto anomalías, malformaciones y discapacidades, entre ellas el SD.

Esto forma parte inescindible del debate y, desde ASDRA, cuestionamos también a parte de quienes toman una postura en contra del aborto pero, en sus acciones y omisiones diarias, no hacen sino contribuir a denigrar a la persona con discapacidad y a desconocerle los derechos que tiene luego de su nacimiento.

Es imperioso, finalmente, que se impulsen Protocolos de actuación para los profesionales de la Salud responsables de transmitir el diagnóstico de síndrome de Down a las familias para, así, evitar posturas sesgadas en relación a la realidad de las personas con trisomía 21. Estos Protocolos deberían incluir -además de los procedimientos para el personal de la Salud-, la realización de un curso por parte de los padres en una asociación de familias para tener una perspectiva sin sesgos, amplia, realista, completa y esperanzadora sobre el hijo con discapacidad que recibirán o acaban de recibir.

 

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