Medios: el primer mes del año, con virulencia verbal hacia las personas con síndrome de Down

El primer mes del año comenzó con bastante virulencia verbal hacia las personas con síndrome de Down. En tres oportunidades, desde los Medios y las Redes Sociales, se escucharon descalificaciones hacia ellas. Primero fue a través de un audio filtrado a la prensa, donde Maxi López llamó “mogólica” a su ex mujer Wanda Nara en medio de una discusión por una situación con sus hijos; luego fue el turno del economista Martín Tetaz –quien pidió disculpas-, que trató de “monguis” en Twitter a seguidores de un usuario en un intercambio de opiniones; y finalmente se registró un hecho en un canal de TV abierta, donde en la telenovela para adolescentes “Simona”, en el contexto de una conversación sobre la compra de un auto, una de las protagonistas trató de “mongo” a otro por entender que la operación había sido mal encarada. Claudio Lacelli, guionista de la telenovela, también se disculpó.

Es posible convivir con respeto

La posición de ASDRA al respecto es muy clara e histórica: la palabra mogólico usada como insulto tiene un fuerte impacto sobre la dignidad de las personas con síndrome de Down, quienes son estigmatizadas por una palabra que en el uso actual esconde la perversidad de pensamiento binomio acerca de qué es normal y qué no.

Por otro lado, vale recordar, la utilización de la palabra mogólico tiene su origen en las primeras descripciones médicas que se hicieron acerca de las personas con síndrome de Down, por la forma habitual de los ojos de quienes tienen esta condición. El término suele usarse para insultar haciendo referencia a la falta de inteligencia de la persona a la cual se dirige. Es decir, sitúa a los individuos en parámetros de normalidad-anormalidad y entiende a la discapacidad intelectual como algo fuera de lo normal, incorrecto u objeto de burla.

ASDRA realiza un nuevo llamamiento a los medios de comunicación y a los formadores de opinión para que tengan un especial cuidado a la hora de hablar. Las palabras, dichas desde ámbitos de poder e influencia, propician y sostienen representaciones sociales que tergiversan la verdad sobre la dignidad de las personas. Y, como consecuencia, les generan barreras culturales que les impiden su inclusión y su plena participación en la sociedad. En el caso de las personas con síndrome de Down, en concreto, aquéllas se manifiestan a través de las siguientes acciones: dificultades para que puedan nacer; barreras para estudiar en escuelas comunes; prejuicios para la obtención de empleos calificados; dudas sobre sus capacidad para elegir cómo vivir; y muchas otras situaciones que ocurren a diario y que son alimentadas por la profunda ignorancia que hay entorno a ellas.

También es interesante destacar, como aporte adicional, que hablar de manera grosera daña las relaciones sociales. Altera el clima social. Por eso, una importante contribución para la convivencia pacífica es ser respetuoso. El respeto incluye. Y cuida la imagen de los demás. Y también dice mucho sobre cada uno de nosotros.

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